La sabia que busca savia
Por Lucía Escobar
Liberar delfines del encierro de unos narcotraficantes, denunciar el fin del bosque nuboso, presionar por leyes que conservan los ecosistemas. Magalí Rey Rosa ha hecho eso y más. ¿Puede una mujer dedicar su vida a frenar el deterioro ambiental?
Es una voz fuerte en el tema del medio ambiente en Guatemala. Lleva años hablando sin miedo de ecología, desde su espacio de opinión en Prensa Libre. Pero la labor de Magali Rey Rosa, va más allá del discurso, es una activista ecológica comprometida con la causa verde. Tras años a cargo del colectivo Madre Selva, ahora la activista fundó Savia, la primera escuela de pensamiento ecológico, de la que funge como directora.
Hace algunos días el ministro de Ambiente de Guatemala, Luis Ferraté, le entregó la Medalla Presidencial del Ambiente, por tantos años dedicada a cuidar los recursos naturales. También fueron reconocidos; la arquitecta Kajsa Birgitta Ekengberg y el alférez de marina Adrián Solares Anzueto.
Aquí un acercamiento a parte de su vida y obra, a su savia.
Llevas muchos años dedicándote al cuidado de la naturaleza. ¿Cómo te nació esa conciencia?
La necesidad de "hacer algo" vino cuando, tras seis meses de secuestro, mi madre fue liberada. Ese evento me abrió los ojos a una realidad de Guatemala que había sido desconocida para mí hasta entonces. Mi pasión por la naturaleza, y la información que me dió Thor Janson sobre el estado de deterioro planetario me marcaron un rumbo natural que me hizo querer detener la destrucción de la naturaleza guatemalteca.
¿Cómo logras llevar una vida ecológica? ¿Cómo separas el discurso de la realidad?
No es fácil cuando estás inmersa en una sociedad de consumo pero he tratado de reducir mi huella ecológica en la medida de lo posible para una mujer que vive y trabaja en la ciudad de Guatemala. La casa donde vivo en la ciudad tiene techo de palma, las paredes son de bagazo de caña de azúcar reciclado y tratado. Mi factura de energía eléctrica nunca pasa de cien quetzales. Tengo un sistema de reciclaje de agua, gracias al cual en mi casa se consume talvez una tercera parte o menos que en una casa normal. La refrigeradora que uso es la más pequeña que pude encontrar; el consumo de carne roja en mi familia es mínimo. Trato de conseguir "jalón" en lugar de sacar mi carro cuando tengo que salir, a veces tomo camioneta, trato de comprar alimentos y productos hechos en Guatemala para minimizar la cuota de transporte. Separo mi basura, uso lo menos posible y reciclo el plástico, utilizo los desechos orgánicos para hacer abono, trato de ahorrar papel, cartón, heredo ropa en lugar de comprarla siempre nueva, etcétera.
No debería haber una separación entre la realidad y el discurso, aunque hay cosas que quisiéramos y es casi imposible hacer como moverse en bicicleta en Guatemala.
Tus retractores opinan que es más fácil ser ecológica cuando se cuenta con recursos económicos para, por ejemplo poner paneles solares, modificar una construcción para aprovechar el agua o comprar productos que no dañen el ambiente ¿Qué piensas de eso?
Se puede ser ecológico de cualquier manera. A veces la gente con recursos económicos suele ser la que deja las huellas ecológicas más pesadas. Al final se trata de renunciar a algo. Creo que es cuestión de comprensión y compromiso personal pero yo estoy convencida que absolutamente todas y todos podemos hacer algo, ya a lo que estemos dispuestos es cuestión de cada cual...
¿Te has hecho enemigos por tu posición a favor del medio ambiente?
Si, a nadie le gusta que lo critiquen. Y aunque mi llamada de atención no es personal contra nadie, si no que es crítica a modelos de producción, de consumo, he visto que hasta en mi familia cae mal. Entonces, si yo estoy criticando aunque sea de manera generalizada, aunque a veces lo hago de forma específica, me gano malquerencia, peor aún cuando mis comentarios afectan los intereses económicos de cualquiera. Allí no hay perdón, supongo que esas personas son las que me tildan de enemiga de (su) desarrollo, ecohistérica, ecoterrorista y otras de las lindezas con las que me han calificado.
Sabes que eres casi una leyenda urbana, dicen que pariste a tus hijos en medio de la selva sola y que liberaste unos pumas de una petrolera? ¿Qué de esto es cierto?
A la gente le encanta hablar y la historia se repite tantas veces que hasta una se la podría ir creyendo. Pero no, nunca parí en la selva, lo que si hice fue viajar a Petén cuando ya tenía casi nueve meses de embarazo, navegar en el río San Pedro y allí me empezaron las contracciones. No pude regresar en la lancha porque corría el riesgo de entrar en verdadero trabajo de parto, así que me jalaron con un lazo, muy despacito, yo en el agua, detrás de la lancha. A mis dos hijas pequeñas las tuve en casa, solita, con la ayuda de una hermana, una prima y el padre de las criaturas, porque para el nacimiento de mi tercer hijo (y el único hombrecito que tuve) un médico me practicó una cesárea que yo no necesitaba.
¿Y la historia de los felinos enjaulados?
Los jaguares no los logramos liberar, no los tenía una petrolera sino una institución que dizque se dedica a rescatar y liberar animales, pero a estos dos los tenían destinados para un zoológico y nosotros estamos en contra del tráfico de especies, aunque éste se haga legalmente. A los que si liberamos fue a dos delfines que le arrancamos a unos traficantes internacionales de animales (que por cierto se dice que también eran traficantes de droga).
¿Cuéntame que es Savia? ¿Cómo funciona?
Savia es una propuesta en construcción: si llegamos a este estado de deterioro planetario encaramados en una forma de pensar el mundo y de concebirnos en relación a él, es necesario deconstruir esa forma de pensar. Usamos la frase de Einstein que dice que no se puede corregir un problema con la misma mentalidad con que se creó, para proponer que desarrollemos un pensamiento ecologista guatemalteco.
¿Y cómo sería el pensamiento ecologista?
Es el arte de establecer la relación que existe entre todas las cosas. Como dice el teólogo brasileño Leonardo Boff, es el arte de las relaciones de todo con todo por todas partes. Es una manera simplista de aplicar la física cuántica, de colocarnos en un tiempo de más de 6.4 billones de años, que es la edad de nuestra Tierra, en medio de un espacio cósmico, para entender que este sistema de vida no lo creamos ni lo comprendemos ni lo manejamos nosotros, que la tecnología no es la solución. Se necesita de una gran dosis de humildad para bajarnos del tren de destrucción. La forma de vernos en relación a la naturaleza tiene que pasar por el tamiz de nuestra historia, de nuestra realidad guatemalteca, para que podamos encontrar las soluciones pertinentes a nuestros problemas locales. Hay que difundir la información sobre la problemática ecológica y social, alentar espacios de debate para ver si es posible que aprendamos a trabajar como sociedad en la búsqueda de soluciones y apoyarnos en pensamientos y experiencias de gente iluminada de aquí y de otras partes del planeta.
Los orgullos de Magaly
- Lograr la declaratoria de la Sierra de las Minas como reserva de la biósfera, (Decreto 49-90)
- Lograr impedir que Río Dulce se convirtiera en zona industrial para el paso de barcazas (Acuerdo Gubernativo No 182- 93)
- Lograr que se cancelara la concesión petrolera sobre el lago de Izabal.
Las metas que le faltan
- Que se prohíba la minería química de metales a cielo abierto.
- Que se prohíba la entrada de semillas genéticamente modificadas a Guatemala.
- Que se decrete y se aplique el delito de ecocidio.
Econsejos para no olvidar
1. Ahorrar agua (parece trivial pero es de lo más importante)
2. No utilizar venenos para combatir plagas (importantísimo para la supervivencia personal también).
3. Consumir menos carne roja (la ganadería provoca deforestación y las vacas, con sus gases, producen metano que es una de las principales causas del calentamiento global).
4. Ahorrar energía, hay muchísimas maneras.
5. Ser más felices, gozar de un atardecer, del canto de los pájaros. Reconectar, entonces cuesta menos...
Para mayor información: savia.guate@gmail.com
Bien Magalí!
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